¡ ¡ JESÚS DIJO: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá (Jn 11,25)! Blog de Hna Soledad Ortiz Trebejo: febrero 2013

sábado, 23 de febrero de 2013

La transfiguración de Jesús


EVANGELIO: Mc 9,2-10

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías." Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: "Éste es mi Hijo amado; escuchadlo." De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: "No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos." Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de "resucitar de entre los muertos".

La maravilla del Tabor

Hoy el evangelio nos propone una linda enseñanza la de la transfiguración en el monte Tabor. Muchos nos podemos preguntar qué significa el Tabor? es subir para comprender y entender la persona de Jesús, es bajar al terreno de cada día con nuevas actitudes, con nuevo brillo en el rostro, con el corazón sobrecogido por la experiencia de haber estado cerca de Jesús, es levantar, en medio de nuestro mundo, no tres tiendas , sino muchas tiendas para que muchos hombres y mujeres descubran que el resplandor de la Gloria de Dios sigue brillando para todo aquel que se aventure a buscarla.
Jesús invitó a su Transfiguración a Pedro, Santiago y Juan.  A ellos les dio este regalo, este don. También a nosotros nos ofrece a cada día a entrar en su presencia transformadora. Ésta tuvo lugar mientras Jesús oraba, porque en la oración es cuando Dios se hace presente. Los apóstoles vieron a Jesús con un resplandor que casi no se puede describir con palabras: su rostro brillaba como el sol y sus vestidos eran resplandecientes como la luz. Pedro quería hacer tres tiendas para quedarse ahí. No le hacía falta nada, pues estaba plenamente feliz, gozando un anticipo del cielo.

Estaba en presencia de Dios, viéndolo como era y él hubiera querido quedarse ahí para siempre.
Los personajes que hablaban con Jesús eran Moisés y Elías. Moisés fue el que recibió la Ley de Dios en el Sinaí para el pueblo de Israel. Representa a la Ley. Elías, por su parte, es el padre de los profetas. Moisés y Elías son, por tanto, los representantes de la ley y de los profetas, respectivamente, que vienen a dar testimonio de Jesús, quien es el cumplimiento de todo.
Pedro, Santiago y Juan experimentaron lo que es el Cielo. Después de ellos, Dios ha escogido a otros santos para que compartieran esta experiencia antes de morir: Santa Tere3sa de Ávila, San Juan de la Cruz, Santa Teresita del niño Jesús, San Pablo y entre otros. Todos ellos gozaron de gracias especiales que Dios quiso darles y su testimonio nos sirve para proporcionarnos una pequeña idea de lo maravilloso que es el Cielo.

Santa Teresita explicaba que es sentirse “como un pajarillo que contempla la luz del Sol, sin que su luz lo lastime.”

Comenta Martín Descalzo: “No fue pues una invención, ni un sueño, fue una realidad percibida por los apóstoles en su mundo interior.
 La transfiguración fue un rápido relámpago de la luz de la resurrección, de la verdadera vida que a todos nos espera, de esa gracia de la que tanto hablamos y nunca comprendemos. Esa noche los apóstoles no podrían dormir ni un momento, rumiando su visión. Jesús les prohibió contar a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre hubiera resucitado de entre los muertos (Mt 9,9). Les hubiera gustado hablar de ello y profundizar en lo ocurrido. ¿Cómo compaginar lo que han visto con esa muerte a la que Jesús sigue aludiendo?

Cuando llegaron a la cima, Jesús comenzó a orar. Los apóstoles, pronto se durmieron. No eran fáciles para la contemplación. También se dormirán en Getsemaní. De repente, les deslumbró un resplandor. Abrieron sus ojos y vieron que la luz procedía de Jesús.

Y de entre la nube, escucharon una voz misteriosa: ESTE ES MI HIJO MUY AMADO, MI ELEGIDO... EN QUIEN TENGO MIS COMPLACENCIAS... ESCÚCHENLO... Es una invitación a escuchar a Jesús, es la recomendación del Padre, atender a Jesús, su Hijo, su amado, su elegido.
Dice San León que: “El fin principal de la transfiguración era desterrar del alma de los discípulos el escándalo de la cruz”. Por eso los llevó a un monte alto, para ilustrarlos acerca de su pasión, para hacerles ver que era necesario que el Cristo padeciese antes de entrar en su gloria, conforme a lo anunciado por los profetas (Lc 24,25); para sostener aquellos corazones atribulados y desfallecidos”. El escenario será el monte Tabor.
Cuenta Santa Teresa que hablando de Dios con el Padre García de Toledo, su confesor, vio a Jesús transfigurado que le dijo: "En estas conversaciones yo siempre estoy presente". Y el Padre se hizo presente y su voz desde la nube decía: "Este es mi Hijo, el Elegido. Escuchadlo". Era como decirles: No os escandalicéis de su muerte en cruz, es mi voluntad y el único camino de la Redención.

“NO TENGAN MIEDO

Mateo nos dice: “Los discípulos cayeron sobre su rostro, presos de un gran temor. Se acercó a ellos Jesús y, tocándoles, dijo: Levantaos. No tengáis miedo” (Mt 17,6). Jesús provoca el temor y luego lo disipa. Es un temor que despierta al alma purificándola. Temor necesario para que no rebajemos la grandeza de Dios hasta el nivel de nuestra rutina o de nuestros proyectos mundanos.

Este acontecimiento nos enseña a entender que el sufrimiento, cuando se ofrece a Dios, se convierte en sacrificio y así, éste tiene el poder de salvar a las almas. Jesús sufrió y así se desprendió de su vida para salvarnos a todos los hombres. A valorar la oración, ya que Jesús constantemente oraba con el Padre.

 

 

 

martes, 19 de febrero de 2013

Por aquello que solo vivimos una sola vez


Cuando escuché hablar sobre este tema al P. Juan Jaime Escobar, me llamó mucho la atención el título que lleva “POR AQUELLO QUE SOLO VIVIMOS UNA SOLA VEZ” me impactó muchísimo, porque para muchos la vida pasa por pasar y no tomamos consciencia del gran valor que tiene  y también me dije: si solo vivimos una sola vez, por qué no asumimos con toda seriedad esta vida que es solo una vez. Los seres humanos a veces no sabemos aprovechar de la vida, más bien la desperdiciamos.

Es interesante contemplar la naturaleza hay flores que florecen una sola vez  a veces necesitan días y años para florecer en ocasiones por solo unas horas. A veces las personas perdemos la conciencia de la finitud de nuestra vida. Es verdad que todo los seres humanos nos creemos un poquito inmortales, porque de hecho tenemos todo programado y planificado para dentro una semana, un mes, un año y a veces por años, sin darnos cuenta sin que podría pasar nuestra vida solo por unas horas y después de unas horas terminar. Hablar de la experiencia de la finitud no nos gusta reflexionar mucho.

Es anecdótico de como nosotros celebramos los cumpleaños en positivos,  Luis cumplió 20 años cuando en verdad tendríamos que celebrar al revés  Luis ya tiene 20 años menos, porque cada año que pasa es un año menos que tenemos y al ser un año menos que tenemos.

Cuando a uno le plantean que la vida se va acabar, uno recién empieza a vivir más intensamente. Cuando el médico le dice: “Señor usted tienes cáncer terminal le quedan 3 meses de vida”, en esos tres meses uno le dice te quiero a los hijos, busca a Dios, se reconcilia, valoran mucho más la vida, porque sabe que le quedan solo 3 meses de vida. Puedes preguntarte ¿Cuánto años te quedan a ti? Pero como no sabemos cuánto nos queda tenemos ventaja. Porque si supiéramos cuanto nos queda tal vez  planearíamos mejor lo que nos queda en este día, los amores que vamos a dar, los perdones que vamos a dar, la alegría que vamos a tener desperdiciaríamos menos tiempo en angustiarnos, entristecernos, deprimirnos, echarnos la culpa, lamentarnos y aprovecharíamos mejor el tiempo.

Hay algo curioso en el hombre de postmodernidad estamos obsesionados por vivir más años. Estamos preocupados por prolongar la vida controlamos las calorías, tomamos todo lo natural que está de moda. Y ¿porque nos trae lo natural? para que tengamos la tranquilidad podemos prolongar  más años de vida, pero para que la vamos a prolongar, porque la clave no es vivir más sino vivir mejor.

La vida no es un juego de video de computador, tu metes la moneda te dan varias vidas uno en la primera se puede arriesgar pero cuando ya solo le queda una es menos arriesgado, se esconde con tal que no le quitan la vida, si le quita siempre hay la posibilidad de poner  una moneda y volver a empezar, pero la vida no es un juego de video. No tenemos varias vidas una para desperdiciar, para aventurar, para dar gusto a la familia, para darme  gusto a mí, para experimentar, para dar gusto a mis amigos etc. No tenemos varias solo una.

Hay que vivir en plenitud y construir la felicidad aquí. Porque el amor que no construiste en esta vida no te lo van a regalar gratis en la otra, la felicidad que no eres capaz de construir en esta  no lo vas a encontrar en la otra. Lo que llamamos la otra vida es la continuidad coherente de la vida que uno ha construido. Porque si ahora no tienen la vida eterna dentro no van  a tener después. La felicidad no es un punto de llegada es una manera de caminar y vivir aquí.  

Hoy hablar de la reencarnación está de moda. Como el Padre Juan dice: Yo no me voy a meter en la discusión de que si hay reencarnación o no. Lo único que digo es una cosa, si alguna vez vivimos antes  el problema es que  no me acuerdo  y como no me acuerdo la única vida que vale es esta de la que me acuerdo. Porque de la otra por más bonita, horrorosa,  mentiroso etc en todo caso no me acuerdo y como no me acuerdo la única vida real es esta que estamos viviendo, sin embargo ¿porque existen esas realidades? por miedo a afrontar la fragilidad de la existencia entonces huimos de alguna manera buscamos consolación en el hecho de querer saber que no sabemos manejar esta vida, pero después nos darán otra y otra vida para echar a perder existencias. En la vida no hay otra oportunidad, ni hay posibilidad de habilitar, no hay curso remedial, no hay recuperación ni nivelaciones.


Las 3 grandes épocas de la vida de la gente  están marcadas por 3 concepciones del tiempo:

·         Un niño vive en el tiempo presente, en el hoy, es por eso cuando uno le habla al niño de ayer el niño no entiende, pero te dice sí. Un niño no vive del pasado, vive en el instante en el momento.

·         El joven, por ejemplo el adolescente vive en el futuro yo voy a hacer…el mundo del adolescente es en el futuro voy a ser feliz, voy a  estudiar, voy a ser responsable, voy a solucionar los problemas, incluso cuando tienen dificultades siempre se prometen que mañana no las tendrán, yo voy a dejar de fumar, mañana no los haré.  Habita a lo largo de 20, 30 años época cuando se mira en futuro.

·         Pasan los  35 años con un ojo sigue viendo el futuro y con el otro al pasado y empieza uno lentamente a evaluar la vida. A los 30 años uno evalúa la vida positivamente no lo hemos logrado, pero lo vamos a lograr. Pero cuando llega 40 ya estamos perdidos, porque uno mira para atrás, porque ya para adelante está muy empinado a uno ya le duelen las rodillas, ya le cae mal la comida etc. Y es cuando uno empieza a evaluar si la vida valió la pena. San Juan de la Cruz tenía una frase hermosa al atardecer de la tarde te examinaran en el amor. La tarde de la vida te llega antes de lo que uno piensa. Al atardecer de la tarde uno  siempre se examina en el amor.  Cuanto de amor, dicha, alegría hay en el corazón.

 Uno creía cuando tenía 10 y tantos todo el problema era estudiar algo y cuando llega a los 40, 50, 60 y tantos entiende que uno no trataba de estudiar, sino que simplemente  trataba de vivir. Y que eso que llamamos vivir merezca el nombre de vivir.

Está presente la cultura de la muerte, de la violencia, del más poderoso, de la frustración, de la angustia, de la desesperación, de la depresión etc y el sin sentido que invade a tantas personas…

Hay una bella historia de buda de Sidama Gautama de Buda,  que muestra el verdadero poder. Dice así el más grande guerrero, el más poderoso se apareció delante del gran Sidarta y le dijo vengo a matarte, Sidama sorprendido le dijo, porque , porque soy más poderoso que tu y como sabes que eres el más poderoso le pregunto Sidarta y le dijo mira mi espada nadie se ha resistido a ella  he vencido a los más guerreros , he matado a los animales, más fieros de la selva, veo que eres en verdad eres un guerrero poderoso pero antes de matarte  podrías darme una última prueba mata lo que más violento que puedas encontrar lo más grande , aquello que temes más el  guerrero dio salto se inserto en la selva y de un tajo le cortó la cabeza a un gran tigre y le hecho a los pies de Sidama y le dijo mira he matado al que come hombres, he matado al animal más fiero, he matado al más poderoso. Buda le dijo veo y reconozco que eres el guerrero más poderoso que existe accederías antes de matarme a darme una última prueba de tu poder. Y el guerrero le dijo la que quieres devuelve le la vida al tigre. El guerrero le dijo cómo imposible eso no lo puedo hacer. Buda le dijo ah entonces tú no eres poderoso.

El poder no es dar muerte sino dar vida.


LAS GRANDES BATALLAS QUE TE JUEGAS LA VIDA

Son 12 batallas en la que la mayoría en los adultos con el paso de los años nos damos por vencidos. Son las grandes batallas que te juegas la vida. Que si no eres capaz de vencer lo único que consigues es la muerte.

1.- La batalla de la verdad

Cuando éramos jóvenes creíamos en la verdad, pero uno se cansa, porque en la sociedad funciona la mentira. Todo lo contrario uno por decir la verdad te pueden matar. Mentiras que se vuelven parte de lo cotidiano.

La verdad nos hará libres.

2.-La batalla de la confianza

Cuando éramos pequeños éramos confiados. Vivimos en una sociedad tan desconfiada que hemos tenido que enseñar a nuestros niños a desconfiar. No le reciba nada, no se deje tocar por nadie… Hemos construido una sociedad en la desconfianza.

3.-La batalla de la fe

No se trata de la fe en Dios, sino de la fe en los ideales, en lo anhelos. Uno se desilusiona y no cree en las utopías. Cuando era joven quería ser médico para salvar personas, sacerdote para tocar el corazón y ayudar a las personas... Como va cambiando uno de sueños de ideales. Donde quedaron los ideales. Se nos han muerto nuestros ideales.

4.-Quieres vivir ten ideal, ten sueños y no dejes jamás de creer en ellos…

5.-El ansia de justicia.

Cuando uno es joven se indigna de las injusticias, lo triste es que pasan los años y uno se va olvidando. La vida es ansia de justicia.

6.-El deseo de la paz.

Los niños tan rabioso que son, y se dan fácilmente la mano. Todo el rencor que guardamos nos impide dar la mano. La vida es ansia de paz.

7.-Entusiamo.

Un niño pequeñito va ansioso al colegio. A lo largo del año se le va muriendo el entusiasmo.

La gran enfermedad de la vida sacerdotal es el cansancio. Una misa más y otra. El primer año de matrimonio entusiasmo después se le va acabando. Nunca jamás te dejes quitar el entusiasmo…

8.-Experiencia del perdón

El perdón es la única cura, y el amor se nos hace posible. Los niños tienen la capacidad de perdón, olvidan porque no viven en el pasado. El que perdona y no olvida sigue sufriendo. Cuando uno perdona  se libera. Vivir es perdonar.

9.-La felicidad.

La felicidad es la conciencia constante del valor de mi existencia. No tiene que ver con tener poseer, alcanzar, lograr, todo lo contrario tiene que ver con que uno sea capaz de no lograr eso y no pasó nada. Deseo poco decía San Francisco deseo poco y lo poco que deseo lo deseo poco. Cuando uno desea poco y lo poco que desea lo desea poco uno sufre mucho menos. No es más rico el más tiene  es más rico el que menos deseo tiene.  Aprender a gozar de lo poquito que uno tiene. Lo más esencial es la conciencia del valor de tu vida. Eso no te puede quitar un mal amor, nada en el mundo te puede quitar la conciencia del valor de  tu existencia, por eso nadie te puede quitar la felicidad, porque  la felicidad es una realidad profunda.

10.-La vida es valiosa, hermosa, bella, maravillosa, es un regalo cuídalo, es un don entrégalo, es una batalla lúchala, es una maravilla defiéndela, es un don de don de Dios, vive por ella, lucha por ella, cuídala, amala, porque no hay nada más grande que la vida. Del único que más o menos somos dueños es la vida. Dentro hay un corazón latiendo.


Para poder navegar mejor entre los peligros y la tormenta de la vida nos hemos visto obligados aligerar la embarcación y hemos arrojado por la bordad una cantidad de bienes que no nos parecían indispensables y pero que era justamente las provisiones y la reserva de agua. Ahora navegamos sin duda con mayor agilidad y con menos peso pero nos estamos muriendo de hambre  y de sed.


BENDICIONES!!!!!!!!

Espero que les ayude en algo!











sábado, 9 de febrero de 2013

Evengelio del día



""HOY EMPEZAMOS EL MIERCOLES DE CENIZA""

Oración introductoria; Señor, hoy que inicia la Cuaresma te imploro me ayudes a vivirla animad@ por una fe más auténtica, más firme, con una mayor pureza de intención y por la esperanza que la anima, busque crecer en el amor. Que tu gracia me guíe para aprovechar todos los medios espirituales que me ofreces a través de nuestra madre, la Iglesia.


Del santo Evangelio según san Mateo 6, 1-6.16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

REFLEXIÓN:

Es propio del hombre la tendencia natural que siente a que se le recompense cuando ha hecho algo bien. Parte de la educación que recibimos de pequeños es por medio de la premiación y del regalo. Un regalo si nos portamos bien, si sacamos buenas notas en el colegio, si nos tomamos la medicina cuando estamos enfermos, etc. Y ya de mayores la mayoría de las veces actuamos para ser vistos por los demás, porque nos gusta llamar la atención en medio de un grupo de amigos o incluso en la propia familia. Y no digamos cuando hemos hecho un acto de beneficencia a otra persona. En estos casos pensamos que todos deben darse cuenta de la grandiosa generosidad con que cuenta el mundo con mi presencia en esta tierra. Nos incluimos dentro de las maravillas del mundo.

Sin embargo, el evangelio de hoy no enseña completamente lo contrario. Dice que ni siquiera la mano izquierda se debe enterarse de lo que hace la derecha. Parecería una exageración, pero detrás de este evangelio se encuentra la enorme riqueza y el enorme valor de Cristo. Pues, cuando quiere que le ofrezcamos un sacrificio, un acto de generosidad, quiere que se la ofrezcamos sólo a Él y para Él. Lo que llaman algunos "pureza de intención". Es decir, hacer las cosas sólo por amor a Cristo. Esperando la recompensa no del aplauso de los hombres sino de Dios. Es un aplauso muy silencioso en la tierra pero exageradamente estruendoso en el cielo. Hagamos la prueba buscando no ser vistos y alabados por los hombres la próxima ocasión en que hagamos el bien a una persona.


MIÉRCOLES DE CENIZA

En este día los buenos cristianos asisten a las iglesias a que les impongan la ceniza, al mismo tiempo que escuchan unas palabras: "Arrepiéntete y cree en el Evangelio". Esas palabras explican el sentido de ese rito tan atrevido con el que da inicio la cuaresma. ¡Arrepiéntete!, se nos dice.

Si pudiéramos observar en una película nuestro mejor día vivido y nuestro peor día, nos asombraríamos de dos cosas: Primero: de cómo hemos bajado tanto. Quizá tendríamos que decir: "Nunca me imaginé que podía llegar a hacer lo que he hecho". Pero también nos asombraríamos de lo bien que nos hemos portado en nuestro mejor día; de tal forma que si todos los días de nuestra vida hubieran sido como ese día, podríamos ser contados entre los hombres verdaderamente buenos y honrados de este mundo.

De aquí podemos sacar la siguiente conclusión: el hombre puede, si se esfuerza, subir mucho, mejorar; o, por el contrario, bajar, corromperse, destruirse. El ser humano puede llegar a ser un ángel o un demonio.

Se cuenta que a la hora de buscar a un personaje que representara a Cristo en una película, eligieron a un joven que, por su vida y costumbres reflejadas en el rostro, parecía ser el más idóneo. Al pasar el tiempo se trató de buscar a alguien que representara el papel de Judas, y después de mucho buscar, encontraron por fin a un hombre que, por la expresión de su cara parecía el más acertado. Era el mismo hombre que un día representó el papel de Cristo. ¿Tanto había cambiado...?
En la cuaresma se nos invita a un cambio. Dios nos da la oportunidad de arrepentirnos. Es un tiempo de gracia en que Dios nos ofrece su perdón con especial generosidad.

Aún sabiendo que lo tenemos que hacer, preferimos seguir lo mismo, dejando para más adelante esa conversión, ese cambio de vida que nos cuesta tanto.

Un hombre dejó hasta los 31 años su cambio. Una vez cuando sus compañeros decían: "vamos a cambiar la vida, pero más adelante", el convertido les contestó: "Si alguna vez lo vas a hacer, ¿por qué no ahora?, y, si no lo haces ahora ¿por qué dices que lo harás más adelante? ¿Podrás? ¿Querrás hacerlo? ¿Tendrás tiempo?"
También de él es esta frase significativa: "Teme a Dios que pasa y que no vuelve". Dios suele pasar una y varias veces por nuestra vida, pero no tiene obligación de volver apasar. Por eso decía respetuosamente aquél, que primero no tenía ningún miedo ni respeto: "Teme a Dios que pasa y que puede no volver a pasar en tu vida".