ORACIÓN Y CONTEMPLACIÓN ANTE LA PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESÚS. SPC.
¿Qué es el viacrucis?
El vía
crucis o viacrucis (en latín: «camino de la cruz»
también llamado Vía Dolorosa) son las diferentes etapas o momentos que vivió
Jesucristo desde que fue capturado hasta su crucifixión y posterior sepultura.
En el nombre del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo…
Realizamos
peticiones espontáneas de acuerdo a la necesidad de la comunidad….
-
Oremos por el Santo Padre, por la unidad de las
familias, por los enfermos, por los que sufren en cuerpo y alma, por los
jóvenes sin rumbo, por los niños y ancianos abandonados etc.
Oremos
Vamos a estar
a tu lado, Señor Jesús, recordando algunos momentos de aquella pasión, que
sufriste por nosotros. Tú nos habías dicho que: Si alguno quiere venir
detrás de mí, que tome su cruz cada día y me siga. Queremos ser tus
discípulos y estar contigo, recordando lo mucho que has hecho por nosotros.
Ayúdanos a imitar tus gestos y recordar tus palabras. Así, podremos amarte más
a ti y a nuestros hermanos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
PRIMERA
ESTACIÓN
JESÚS CONDENADO A MUERTE
V. Te
adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues
por tu santa cruz redimiste al mundo.
Lectura del
Evangelio según San Mateo 27, 22-23.26
Pilato les preguntó: «¿y qué
hago con Jesús, llamado el Mesías?» Contestaron todos: «¡que lo crucifiquen!»
Pilato insistió: «pues ¿qué mal ha hecho?» Pero ellos gritaban más fuerte:
«¡que lo crucifiquen!» Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de
azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.
Palabra
del Señor.
Reflexión
En la primera estación, vemos cómo Jesús es
condenado a muerte.
Jesús todavía no llevaba sobre su cabeza la corona
de espinas. Y Pilato, queriendo dar gusto a la gente que había dicho:
“¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!”, después de azotarlo, lo entregó para que lo
crucificaran. Los soldados le golpearon, le escupieron y terminada la burla,
sacaron a Jesús para crucificarlo.
Cuando Jesús es condenado, está solo, sin nadie que
lo defienda. Ha gastado su vida ayudando a la gente, curando enfermos,
anunciando la Buena Nueva; proclamando su reino de justicia y paz, de amor y de
gracia. Y ahora le condenan injustamente. Pilatos se ha lavado las manos.
El Papa Francisco ha
destacado que la condena de Jesús también nos recuerda que a menudo elegimos el
camino más fácil en lugar del camino de la justicia y el amor: “La condena de
Jesús es la condena de un hombre justo, que es condenado por miedo a la verdad,
por miedo al amor, por miedo a la luz que le hacía ver la hipocresía y la
falsedad de su poder”.
Oración
Cuántas injusticias consentimos, y a veces, nos
lavamos las manos… Perdón, Señor, por nuestra insolidaridad y nuestros
silencios. Perdón por nuestro egoísmo y nuestros miedos. Te adoramos, Cristo, y
te bendecimos, que por tu santa cruz redimiste al mundo. Amén.
Se reza un «Padre Nuestro, Ave María y Gloria”.
Acompañamos con
un canto de perdón….
SEGUNDA ESTACIÓN
JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS
V. Te adoramos,
oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues
por tu santa cruz redimiste al mundo.
Lectura del
Evangelio según San Mateo 27, 27-31
Los soldados del gobernador se
llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía: lo
desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y trenzando una corona de
espinas se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha.
Y doblando ante él la rodilla,
se burlaban de él diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!». Luego lo escupían, le
quitaban la caña y le golpeaban con ella en la cabeza. Y terminada la burla, le
quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar. Palabra
del Señor.
Reflexión:
Al cargar con la
cruz, Jesús nos muestra la importancia de aceptar nuestra propia cruz y
seguirlo en su camino de amor y entrega total a Dios y a los demás. Como dice
el Catecismo de la Iglesia Católica, “El camino de la cruz es el camino de la
vida” (n. 2055).
El Papa Benedicto
XVI ha destacado que cargar con la cruz también nos recuerda que a menudo
debemos enfrentar dificultades y sufrimientos en nuestra vida, pero que podemos
encontrar fortaleza y esperanza en la cruz de Cristo: “Jesús carga con la cruz,
y así nos muestra que incluso en los momentos más difíciles de nuestra vida, no
estamos solos. Él está con nosotros y nos ayuda a llevar nuestras cargas”
Oración: Convertir la cruz en
ofrenda amorosa, en reparación por mi vida y en apostolado por mis hermanos, mi
cruz de cada día. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí. Amén.
Se reza un «Padre Nuestro, Ave María y Gloria”.
Acompañamos con
un canto de perdón….
TERCERA ESTACIÓN
JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
V. Te
adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues
por tu santa cruz redimiste al mundo.
Lectura del libro
del profeta Isaías 53, 4-6
Él soportó nuestros
sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido
de Dios y humillado, traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros
crímenes. Nuestro castigo saludable vino sobre él, sus cicatrices nos curaron.
Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino, y el Señor cargó
sobre él todos nuestros crímenes. Palabra del Señor.
Reflexión
La caída de Jesús
nos recuerda que incluso el Hijo de Dios tuvo que enfrentar el sufrimiento y la
debilidad en su camino hacia la cruz. Nos recuerda que todos somos vulnerables
y necesitamos la ayuda y el amor de Dios y de los demás para superar nuestras
caídas. Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica, “El dolor, la
enfermedad, el fracaso y la muerte son parte integrante de la vida humana y
pueden convertirse en ocasiones para un encuentro más profundo con Dios y para
un crecimiento en la fe y la esperanza” (n. 1501).
El Papa Francisco
ha destacado que la caída de Jesús también nos recuerda la importancia de
levantarnos de nuestras caídas y continuar en nuestro camino de fe: “La caída
de Jesús es también nuestra caída, y la resurrección de Jesús es nuestra
esperanza y nuestra fuerza para levantarnos de nuestras caídas y continuar
adelante”
Oración
Señor Jesús, queremos levantar tu cruz. No queremos
verte por los suelos.
No nos gusta que nadie viva o duerma sin un techo
donde cobijarse, donde reclinar su cabeza. Enséñanos a vivir abriendo nuestras
puertas a los emigrantes. Dinos cómo dar posada a los mendigos, cómo levantar a
los que han caído en la droga; a los que están atrapados por el alcohol, el
pansexualismo o dependientes del juego.
Abre los ojos a aquellos ricos que lo único que
tienen es dinero. Ayuda a los que han subido tan alto tan alto, que no saben
agacharse hacia los que han caído por los caminos de la vida.
Se reza un «Padre Nuestro, Ave María y Gloria”.
Acompañamos con
un canto de perdón….
CUARTA ESTACIÓN
JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE
V. Te
adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues
por tu santa cruz redimiste al mundo.
Lectura del Evangelio
según San Lucas 2, 34-35.51
Simeón los bendijo y dijo a
María, su madre: «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se
levanten; será una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos
corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma». Su madre conservaba todo
esto en su corazón. Palabra del Señor.
Reflexión:
En este momento,
Jesús nos muestra el amor y la preocupación que tiene por su madre y por todos
nosotros, incluso en medio de su propio sufrimiento. Nos recuerda la
importancia de cuidar y amar a nuestra familia y a todos aquellos que Dios ha
puesto en nuestro camino. Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica, “La
familia es el lugar donde se aprende el amor, el respeto, la solidaridad y el
servicio desinteresado” (n. 2207).
El Papa Juan
Pablo II ha destacado que este encuentro de Jesús con su Madre nos recuerda la
importancia de María en nuestra vida espiritual: “María es nuestra madre
espiritual, y en ella encontramos la fuerza y la esperanza para superar nuestros
sufrimientos y seguir adelante en nuestro camino de fe”
Oración
Santa María, Madre del Señor, has permanecido fiel cuando los
discípulos huyeron. Al igual que creíste cuando el ángel te anunció lo que
parecía increíble -que serías la madre del Altísimo- también has creído en el
momento de su mayor humillación.
Por eso, en la
hora de la cruz, en la hora de la noche más oscura del mundo, te han convertido
en la Madre de los creyentes, Madre de la Iglesia. Te rogamos que nos enseñes a
creer y nos ayudes para que la fe nos impulse a servir y dar muestras de un
amor que socorre y sabe compartir el sufrimiento. Amén.
Se reza un «Padre Nuestro, Ave María y Gloria”.
Acompañamos con
un canto de perdón….
QUINTA ESTACIÓN
EL CIRENEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR
LA CRUZ
V. Te
adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues
por tu santa cruz redimiste al mundo.
Lectura Evangelio
según San Mateo 27, 32; 16, 24
Al salir,
encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara
la cruz. Jesús había dicho a sus discípulos: «El que quiera venir conmigo, que
se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga». Palabra del Señor.
Reflexión:
Simón de Cirene
nos muestra la importancia de ayudar a los demás en sus momentos de necesidad,
incluso cuando no lo esperamos. Nos recuerda que somos llamados a ser
solidarios y a apoyar a aquellos que están sufriendo. Como dice el Catecismo de
la Iglesia Católica, “La caridad es la forma más perfecta de la justicia” (n.
1829).
El Papa Francisco
ha destacado que Simón de Cirene también nos recuerda que a menudo Dios nos
llama a cargar con la cruz de otros: “Simón de Cirene cargó con la cruz de
Jesús, pero también nosotros estamos llamados a cargar con la cruz de los
demás, a ayudar a los demás a llevar sus cargas y a caminar juntos en
solidaridad”
Oración
Señor, a Simón de Cirene le has abierto los ojos y el corazón,
dándole, al compartir la cruz, la gracia de la fe. Ayúdanos a socorrer a
nuestro prójimo que sufre, aunque esto contraste con nuestros proyectos y
nuestras simpatías.
Danos la gracia
de reconocer como un don el poder compartir la cruz de los otros y experimentar
que así caminamos contigo. Danos la gracia de reconocer con gozo que,
precisamente compartiendo tu sufrimiento y los sufrimientos de este mundo, nos
hacemos servidores de la salvación, y que así podemos ayudar a construir tu
cuerpo, la Iglesia. Amén.
Se reza un «Padre Nuestro, Ave María y Gloria”.
Acompañamos con
un canto de perdón….
SEXTA ESTACIÓN
LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE
JESÚS
V. Te
adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues
por tu santa cruz redimiste al mundo.
Lectura del libro
del profeta Isaías 53, 2-3
No tenía figura ni belleza. Lo
vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado por los hombres, como un
hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los
rostros; despreciado y desestimado. Palabra de Dios.
Reflexión:
Verónica nos
muestra la importancia de la compasión y la misericordia hacia los demás,
especialmente hacia aquellos que están sufriendo. Nos invita a ser valientes y
a tomar acción para ayudar a aquellos que necesitan nuestra ayuda. Como dice el
Catecismo de la Iglesia Católica, “La misericordia es la respuesta adecuada al
sufrimiento humano” (n. 2447).
El Papa Benedicto
XVI ha destacado que Verónica también nos muestra el poder de la oración en
nuestra vida espiritual: “Verónica se acerca a Jesús con un corazón lleno de
amor y compasión, y su gesto de limpiar su rostro se convierte en un acto de oración
y de cercanía a Jesús. Nos recuerda la importancia de la oración en nuestra
vida, especialmente en momentos de dificultad”
Oración
Danos, Señor, la
inquietud del corazón que busca tu rostro. Protégenos de la oscuridad del
corazón que ve solamente la superficie de las cosas. Danos la sencillez y la
pureza que nos permiten ver tu presencia en el mundo. Cuando no seamos capaces
de cumplir grandes cosas, danos la fuerza de una bondad humilde. Graba tu
rostro en nuestros corazones, para que así podamos encontrarte y mostrar al
mundo tu imagen.
Se reza un “Padre Nuestro, Ave María y Gloria”.
Acompañamos con
un canto de perdón….
SÉPTIMA ESTACIÓN
JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ
V. Te
adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues
por tu santa cruz redimiste al mundo.
Lectura del libro
de las Lamentaciones 3, 1-2.9.16
Yo soy el hombre que ha visto
la miseria bajo el látigo de su furor. El me ha llevado y me ha hecho caminar
en tinieblas y sin luz. Ha cercado mis caminos con piedras sillares, ha torcido
mis senderos. Ha quebrado mis dientes con guijarro, me ha revolcado en la
ceniza. Palabra de Dios.
Reflexión:
En su segunda
caída, Jesús nos recuerda que a menudo caemos en nuestras vidas espirituales y
necesitamos la ayuda de los demás para levantarnos. Nos invita a ser humildes y
a reconocer nuestras debilidades, y a buscar la ayuda de los demás para
superarlas. Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica, “La humildad es la
base de la oración, y la oración es la base de la humildad” (n. 2559).
El Papa Francisco
ha destacado que la segunda caída de Jesús también nos recuerda la importancia
de la perseverancia en nuestra vida espiritual: “A menudo caemos en nuestra
vida espiritual, pero como Jesús, debemos levantarnos y seguir adelante con
perseverancia y confianza en Dios”
Oración
Caes delante de todos… ¿Cuándo aprenderé yo a no
temer el quedar mal ante los demás, por un error, por una equivocación? ¿Cuándo
aprenderé que también eso se puede convertir en ofrenda? Señor, pequé, ten
piedad y misericordia de mí. Amén.
Se reza un “Padre Nuestro, Ave María y Gloria”.
Acompañamos con
un canto de perdón….
OCTAVA ESTACIÓN
JESÚS ENCUENTRA A LAS MUJERES DE
JERUSALÉN
V. Te
adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues
por tu santa cruz redimiste al mundo.
Lectura del
Evangelio según San Lucas 23, 28-31
Jesús se volvió hacia ellas y
les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por
vuestros hijos, porque mirad que llegará el día en que dirán: «dichosas las
estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado».
Entonces empezarán a decirles a los montes: «Desplomaos sobre nosotros»; y a
las colinas: «Sepultadnos»; porque si así tratan al leño verde, ¿qué pasará con
el seco? Palabra del Señor.
Reflexión:
En este momento,
Jesús nos muestra su amor y preocupación por las personas que sufren. Nos
invita a ser compasivos y a buscar consolar a aquellos que están sufriendo,
especialmente a aquellos que sufren por causas injustas. Como dice el Catecismo
de la Iglesia Católica, “La compasión hacia los enfermos y los que sufren es
una de las formas más altas de la caridad cristiana” (n. 2448).
El Papa Francisco
ha destacado que este encuentro de Jesús con las mujeres de Jerusalén también
nos recuerda la importancia de estar presentes en la vida de los demás: “Jesús
no las juzga, no les dice ‘No lloren’, sino que se acerca a ellas y les habla.
Este es el camino para ayudar a los demás: acercarnos, escuchar, estar
presentes”
Oración
Debería
llorar por mi falta de correspondencia a tus innumerables beneficios de cada
día, que me manifiestan, Señor, cuánto me quieres. Dame profunda gratitud y
correspondencia a tu misericordia. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de
mí. Amén.
Se reza un “Padre Nuestro, Ave María y Gloria”.
Acompañamos con
un canto de perdón….
NOVENA ESTACIÓN
JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
V. Te
adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues
por tu santa cruz redimiste al mundo.
Lectura del libro
de las Lamentaciones 3, 27-32
Bueno es para el hombre soportar
el yugo desde su juventud. Que se sienta solitario y silencioso, cuando el
Señor se lo impone; que ponga su boca en el polvo: quizá haya esperanza; que
tienda la mejilla a quien lo hiere, que se harte de oprobios. Porque el Señor
no desecha para siempre a los humanos: si llega a afligir, se apiada luego
según su inmenso amor. Palabra de Dios.
Reflexión:
En su tercera
caída, Jesús nos recuerda la importancia de la perseverancia en la vida
cristiana. A menudo, nos encontramos con dificultades y obstáculos en nuestra
vida espiritual, pero Jesús nos muestra que podemos superarlos con la ayuda de
Dios y la perseverancia en nuestra fe. Como dice el Catecismo de la Iglesia
Católica, “La perseverancia es necesaria para seguir adelante en el camino de
la vida cristiana y superar las dificultades y pruebas que se presentan” (n.
162).
El Papa Juan
Pablo II ha destacado que la tercera caída de Jesús también nos recuerda la
importancia de la redención en nuestra vida: “Jesús cargó con nuestros pecados
y nuestras enfermedades, y al caer por tercera vez, nos muestra que a menudo
necesitamos la ayuda de los demás para levantarnos y ser redimidos”
Oración
Señor,
frecuentemente tu Iglesia nos parece una barca a punto de hundirse, que hace
aguas por todas partes. Y también en tu campo vemos más cizaña que trigo. Nos
abruman su atuendo y su rostro tan sucios. Pero los empañamos nosotros mismos.
Nosotros quienes te traicionamos, no obstante, con los gestos y palabras. Amen.
Se reza un “Padre Nuestro, Ave María y Gloria”.
Acompañamos con
un canto de perdón….
DÉCIMA ESTACIÓN
JESÚS ES DESPOJADO DE LAS
VESTIDURAS
V. Te
adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues
por tu santa cruz redimiste al mundo.
Lectura del
Evangelio según San Mateo 27, 33 -36
Cuando llegaron al lugar
llamado Gólgota (que quiere decir «La Calavera»), le dieron a beber vino
mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo,
se repartieron su ropa echándola a suertes y luego se sentaron a custodiarlo.
Palabra del Señor.
Reflexión:
En este momento,
Jesús nos muestra su completa entrega y abandono en las manos de Dios. Nos
invita a renunciar a nuestros propios intereses y a confiar plenamente en Dios,
incluso en momentos de dificultad y sufrimiento. Como dice el Catecismo de la
Iglesia Católica, “La renuncia a los propios intereses y la confianza plena en
Dios son las claves de la vida cristiana” (n. 2544).
El Papa Benedicto
XVI ha destacado que este acto de despojamiento también nos invita a
reflexionar sobre el significado de la desnudez y la vulnerabilidad: “Jesús fue
despojado de todo, incluso de su ropa, y se mostró al mundo desnudo y vulnerable.
Nos invita a reflexionar sobre el significado de la desnudez y la
vulnerabilidad en nuestra propia vida, y a recordar que Dios nos ama y nos
cuida en todas las situaciones”
Oración
Señor Jesús, has sido despojado de tus vestiduras, expuesto a la deshonra,
expulsado de la sociedad. Te has cargado de la deshonra de Adán, sanándolo. Te
has cargado con los sufrimientos y necesidades de los pobres, aquellos que
están excluidos del mundo. Que yo sepa ofrecerte
el recuerdo de las separaciones que me desgarraron, uniéndome a tu pasión y
esforzándome en consolar a los que sufren, huyendo de mi propio egoísmo. Señor,
pequé, ten piedad y misericordia de mí. Amén.
Se reza un “Padre Nuestro, Ave María y Gloria”.
Acompañamos con
un canto de perdón….
UNDÉCIMA ESTACIÓN
JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ
V. Te
adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues
por tu santa cruz redimiste al mundo.
Lectura del
Evangelio según San Mateo 7, 37-42
Encima de la cabeza colocaron
un letrero con la acusación: «Este es Jesús, el Rey de los judíos».
Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Los que pasaban, lo injuriaban
y decían meneando la cabeza: «Tú que destruías el templo y lo reconstruías en
tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz». Los sumos sacerdotes con los letrados y los senadores se burlaban
también diciendo: «A otros ha salvado y él no se puede salvar. ¿No es el Rey de
Israel? Que baje ahora de la cruz y le creeremos».
Palabra del Señor.
Reflexión:
En este momento,
Jesús nos muestra su amor y entrega total a través de su sufrimiento en la
cruz. Nos invita a reflexionar sobre el significado del sufrimiento en nuestra
vida y a recordar que, a través de nuestro sufrimiento, podemos unirnos más
estrechamente a Cristo y a su sacrificio redentor. Como dice el Catecismo de la
Iglesia Católica, “El sufrimiento, aceptado con amor, puede convertirse en
fuente de purificación y de salvación para nosotros y para los demás” (n.
1499).
El Papa Francisco
ha destacado que el sufrimiento de Jesús en la cruz también nos invita a
reflexionar sobre la necesidad de amar y cuidar a los demás: “Jesús, clavado en
la cruz, nos muestra el amor más grande de todos: el amor que da la vida por
los demás. Nos invita a amar y cuidar a los demás, especialmente a los más
necesitados, como él lo hizo”
Oración
Señor Jesucristo, te has dejado clavar en la cruz, aceptando la
terrible crueldad de este dolor, la destrucción de tu cuerpo y de tu dignidad.
Te has dejado clavar, has sufrido sin evasivas ni compromisos. Ayúdanos a no
desertar ante lo que debemos hacer. A unirnos estrechamente a ti. A
desenmascarar la falsa libertad que nos quiere alejar de ti. Ayúdanos a aceptar
tu libertad «comprometida» y a encontrar en la estrecha unión contigo la
verdadera libertad. Amén.
Se reza un “Padre Nuestro, Ave María y Gloria”.
Acompañamos con
un canto de perdón….
DÉCIMA SEGUNDA ESTACIÓN
JESÚS MUERE EN LA CRUZ
V. Te
adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues
por tu santa cruz redimiste al mundo.
Lectura del
Evangelio según San Mateo 27, 45-50. 54
Desde el mediodía hasta la
media tarde vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde Jesús
gritó: «Elí, Elí lamá sabaktaní», es decir: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me
has abandonado?» Al oírlo algunos de los que estaban por allí dijeron: «A Elías
llama éste». Uno de ellos fue corriendo; enseguida cogió una esponja empapada
en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio de beber. Los demás decían:
«Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo». Jesús, dio otro grito fuerte y
exhaló el espíritu. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver
el terremoto y lo que pasaba dijeron aterrorizados: «Realmente éste era Hijo de
Dios».
Palabra del Señor.
Reflexión
Según los expertos, una de las frases más
importantes de la Biblia es aquella que dice: tanto amó Dios al mundo, que
entregó a su Hijo.
El sufrimiento de Jesús es una respuesta al enigma
del dolor que hay en el mundo. Jesús no quiso prescindir de este cáliz de
amargura y su luz de sangre nos ilumina el misterio del sufrimiento. Cuando nos
venga el dolor, tratemos de darle un sentido, no huyamos de una obligación o
trabajo doloroso.
En este momento,
Jesús nos muestra la victoria del amor y la entrega total sobre la muerte. Nos
invita a confiar plenamente en Dios en todas las circunstancias de nuestra vida
y a recordar que, a través de su muerte y resurrección, tenemos la promesa de
la vida eterna en el cielo. Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica, “La
muerte no tiene la última palabra en la vida del cristiano, porque Cristo ha
vencido la muerte y nos ha dado la esperanza de la vida eterna” (n. 1681).
El Papa Benedicto
XVI ha destacado que la muerte de Jesús en la cruz también nos invita a
reflexionar sobre la importancia del perdón y la reconciliación: “Jesús murió
perdonando a sus verdugos y pidiendo perdón por todos nosotros. Nos invita a
seguir su ejemplo y a buscar siempre la reconciliación con los demás”
Oración
Oh Señor, cuando veo tu cruz, cuando te contemplo
clavado de pies y manos, quisiera experimentar tu poder, tu fuerza, tu estilo
de sufrimiento. Que tu cruz sea un bálsamo en mis dolores, que tu cruz sea una
fuente de vida, como el grano enterrado que da fruto abundante. Que veamos
también tu cruz en aquellos que sufren y están atados a situaciones de
esclavitud y miseria. Amén.
Se reza un “Padre Nuestro, Ave María y Gloria”.
Acompañamos con
un canto de perdón….
DECIMA TERCERA
ESTACIÓN
JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ Y
ENTREGADO A SU MADRE
V. Te
adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues
por tu santa cruz redimiste al mundo.
Lectura del
Evangelio según San Mateo 27, 54-55
El centurión y sus hombres, que
custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba dijeron aterrorizados:
«Realmente éste era Hijo de Dios». Había allí muchas mujeres que miraban desde
lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderle.
Palabra del Señor.
Reflexión:
En este momento,
Jesús nos muestra el dolor y la tristeza que su muerte ha causado a su madre y
a todos aquellos que lo amaban. Nos invita a reflexionar sobre la importancia
de acompañar y consolar a aquellos que sufren, especialmente a las madres que
han perdido a sus hijos. Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica, “La
Iglesia ofrece su ayuda a todas las madres que han sufrido la pérdida de un
hijo, para que puedan encontrar el consuelo y la esperanza en Cristo” (n.
1030).
El Papa Francisco
ha destacado que la entrega del cuerpo de Jesús a su madre también nos invita a
reflexionar sobre la importancia de cuidar y respetar el cuerpo humano: “El
cuerpo de Jesús fue bajado de la cruz y entregado a su madre. Este gesto nos
recuerda la dignidad del cuerpo humano y la importancia de respetarlo,
especialmente en el momento de la muerte”
Oración:
Ayúdanos, ayuda a los
pobres y a los ricos, a los sencillos y a los sabios, para poder ver por encima
de los miedos y prejuicios, y te ofrezcamos nuestros talentos, nuestro corazón,
nuestro tiempo, preparando así el jardín en el cual puede tener lugar la
resurrección. Amén.
Se reza un “Padre Nuestro, Ave María y Gloria”.
Acompañamos con
un canto de perdón….
DÉCIMA CUARTA ESTACIÓN
JESÚS ES PUESTO EN EL SEPULCRO
V. Te
adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues
por tu santa cruz redimiste al mundo.
Lectura del
Evangelio según San Mateo 27, 59-61
José, tomando el cuerpo de
Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había
excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se
marchó. María Magdalena y la otra María se quedaron allí sentadas enfrente del
sepulcro. Palabra del Señor.
Reflexión:
En este momento,
Jesús nos muestra su entrega total a la voluntad del Padre, incluso en la
muerte. Nos invita a reflexionar sobre nuestra propia disposición a entregar
nuestra vida a Dios y a confiar en su plan para nosotros. Como dice el
Catecismo de la Iglesia Católica, “La sepultura de Cristo fue una verdadera
sepultura en la que estuvo realmente muerto. Pero por el poder divino, su
cuerpo no experimentó la corrupción” (n. 626).
El Papa Juan
Pablo II ha destacado que la sepultura de Jesús en el sepulcro también nos
invita a reflexionar sobre la importancia de la esperanza en la resurrección:
“La sepultura de Jesús en el sepulcro nos recuerda que la muerte no tiene la
última palabra. Como Jesús, también nosotros podemos tener la esperanza de la
resurrección y la vida eterna en el cielo”
Todo está en
silencio. Jesús fue a la tumba prestada, inocente y sin protestar. El
sufrimiento, la traición, y la tortura son tragadas en la oscuridad. ¿Dónde
están todos? ¿Dónde estaría yo? Jesús, lo siento. Esperamos. Jesús enséñame a
cómo ser paciente y esperar por lo que tienes planeado para mí. Ayúdame a
ayudar a aquellos que sufren y que están solos en su oscuridad. Perdóname,
Señor, por fallar en reconocer qué tan precioso es el don de la vida. Perdóname
por no valorar la vida. Por favor concédeme la gracia de perdonar a aquellos
que me han lastimado siguiendo tu camino al Calvario y siguiendo tu santo
ejemplo. Ayúdame a reconocer mis cruces con alegría, porque cuando acepto mi
cruz me uno a ti. Todo está en silencio. Solo en el sepulcro sé que estoy en tu
corazón. Ayúdame a tomar tu amor e iluminar la oscuridad de este mundo. Sé que
no me abandonarás.
Reflexión final:
El Vía Crucis es una poderosa herramienta
de oración y reflexión que nos invita a seguir a Jesús en su camino hacia la
cruz. A través de las catorce estaciones, somos llamados a reflexionar sobre el
significado del sufrimiento, el amor, el perdón, la reconciliación, la
esperanza y la entrega total a la voluntad de Dios. Que esta oración nos ayude
a crecer en nuestra fe y a seguir el ejemplo de Jesús en nuestra vida diaria.
Oración:
Enséñame a ver lo que pasa, lo transitorio y pasajero, a la
luz y lo que no pasa. Y que esa luz ilumine todos mis actos. Así sea. Señor,
pequé, ten piedad y misericordia de mí. Amén.
Se reza un “Padre Nuestro, Ave María y Gloria”.
Acompañamos con
un canto de acción de gracias….

CANTOS DE CUARESMA
PERDONA A TU PUEBLO, SEÑOR
PERDONA A TU PUEBLO, SEÑOR,
PERDONA A TU PUEBLO, PERDÓNALE, SEÑOR.
Por las heridas de pies y manos,
por los azotes tan inhumanos, perdónale, Señor.
Por los tres clavos que te clavaron,
y las espinas que te clavaron, perdónale, Señor.
Por las tres horas de tu agonía,
en que por Madre diste a María, perdónale, Señor.
Por la abertura de tu costado,
no estés eternamente enojado, perdónale, Señor.
Por tus profundas llagas crueles,
por tus espinas y por tus hieles, perdónale, Señor.
CON NOSOTROS ESTÁ
Con nosotros está y no le conocemos
Con nosotros está su nombre es el Señor
Con nosotros está y no le conocemos
Con nosotros está su nombre es el Señor
Su nombre es “El Señor” y pasa hambre
y clama por la boca del hambriento
y muchos que lo ven pasan de largo,
acaso por llegar temprano al templo.
Su nombre es “El Señor” y sed soporta
y está en quien de justicia va sediento
y muchos que lo ven pasan de largo
a veces ocupados en sus rezos.
Su nombre es “El Señor” y está desnudo
la ausencia del amor hiela sus huesos
y muchos que lo ven pasan de largo
seguros y al calor de su dinero.
Su nombre es “El Señor” y enfermo vive
y su agonía es la del enfermo
y muchos que lo saben no hacen caso
tal vez no frecuentaba mucho el templo.
Su nombre es “El Señor” y está en la cárcel
está en la soledad de cada preso y nadie lo visita y
hasta dicen: “tal vez ése no era de los nuestros”.
EL PUEBLO DE DIOS
El pueblo de Dios en el desierto andaba
pero frente a él Alguien caminaba.
El pueblo de Dios era rico de nada
sólo tenía esperanza en la obra empezada.
También soy del pueblo, Señor,
y estoy caminando, solamente tu gracia
me basta y más nada
El pueblo de Dios también vacilaba
también les costaba vivir en el amor
El pueblo de Dios llorando rezaba,
pedía perdón y recomenzaba.
También soy del pueblo, Señor,
y estoy caminando, perdona
si a veces,
no creo en más
nada.
El pueblo de Dios también tuvo hambre
y Tú le mandaste un pan especial.
El pueblo de Dios cantando dio gracias,
probó tu amor, tu amor que no pasa
También soy del pueblo, Señor,
y estoy caminando, tú eres alimento
en la larga jornada.
El pueblo de Dios miró a lo lejos
la tierra querida que tu amor preparó.
El pueblo de Dios corría y cantaba
y en sus alabanzas Tu poder proclamaba.
También soy del pueblo, Señor,
y estoy caminando, cada día más
cerca de la tierra
esperada.
DANOS UN CORAZÓN
Danos un corazón grande para amar.
Danos un corazón fuerte para luchar.
Pueblos nuevos creadores de la historia,
constructores de nueva humanidad.
Pueblos nuevos que viven la existencia
como riesgo de un largo caminar.
Pueblos nuevos luchando en esperanza,
caminantes sedientos de verdad.
Pueblos nuevos sin frenos ni cadenas,
Pueblos nuevos que exigen libertad.
Pueblos nuevos amando sin fronteras,
por encima de razas y lugar;
Pueblos nuevos al lado de los pobres,
compartiendo con ellos techo y pan.
¡Victoria! Tú reinarás
¡VICTORIA! TÚ REINARÁS.
¡OH CRUZ! TÚ NOS SALVARÁS.
El Verbo en Ti clavado muriendo nos rescató;
de Ti, madero santo, nos viene la redención.
Extiende por el mundo tu Reino de salvación,
Oh Cruz, fecunda fuente de vida y bendición.
Impere sobre el odio tu Reino de caridad.
Alcancen las naciones el gozo de la unidad.
Aumenta en nuestras almas tu Reino de santidad;
el río de la gracia apague la iniquidad.
SI YO NO TENGO AMOR
Si yo no tengo amor
Si yo no tengo amor,
yo nada soy. Señor [bis]
El amor es compasivo, el amor es servicial,
el amor no tiene envidia el amor no busca el mal.
El amor nunca se irrita, el amor no es descortés
el amor no es egoísta, el amor nunca es doblez
El amor disculpa todo, el amor es caridad,
no se alegra de lo injusto sólo goza en la verdad.
El amor soporta todo, el amor todo lo cree,
el amor todo lo espera, el amor es siempre fiel.
Nuestra fe, nuestra esperanza frente a Dios
terminarán el amor es algo eterno
nunca, nunca pasará.
VASO NUEVO
Gracias
quiero darte por amarme
Gracias quiero darte yo a ti Señor
Hoy soy feliz porque te conocí
Gracias por amarme a mí también
Yo quiero ser, Señor amado
Como el barro en manos del alfarero
Toma mi vida hazla de nuevo
Yo quiero ser un vaso nuevo
Te
conocí y te amé
te pedí perdón y me escuchaste
Si te ofendí perdóname Señor
Pues te amo y nunca te olvidare
QUERIDO
PADRE
Querido Padre, cansado vuelvo a Ti,
haz que conozca el don de tu amistad,
vivir por siempre el gozo del perdón,
y en tu presencia, tu fiesta celebrar.
Pongo en tus manos mis culpas, Oh Señor,
estoy seguro de que eres siempre fiel,
dame la fuerza para poder andar,
buscando en todo hacer tu voluntad.
/ Padre, yo busco tu amor, Padre, vuelvo a ti;
mira que tu hijo soy, Padre, vuelvo a ti /2
Lo reconozco, a veces olvidé
que eres mi Padre y que a mi lado estás,
que soy tu hijo y me aceptas como soy,
sólo me pides: «vive en sinceridad».
Quiero sentirte cercano a mí, Señor,
oír tu voz, que me habla al corazón,
sentirme libre desde tu libertad,
ser signo vivo de la fraternidad.
SALVE
SALVE
Salve, salve, cantaban, María.
Que más pura que tú sólo Dios.
Y en el cielo una voz repetía:
Más que tú, sólo Dios, sólo Dios.
Con torrentes de luz que te inundan,
los arcángeles besan tu pie,
las estrellas tu frente circundan,
y hasta Dios complacido te ve.
Pues, llamándote pura y sin mancha,
de rodillas los mundos, están,
y tu espíritu arroba y ensancha
tanta fe, tanto amor, tanto afán.
ANUNCIAREMOS TU REINO
Anunciaremos tu reino, Señor,
tu reino, Señor, tu reino.
Reino de paz y justicia,
reino de vida y verdad.
Tu reino, Señor, tu reino.
Reino de amor y de gracia,
reino que habita en nosotros.
Tu reino, Señor, tu reino.
Reino que sufre violencia,
reino que no es de este mundo.
Tu reino, Señor, tu reino.
Reino que ya ha comenzado,
reino que no tendrá fin. ´
Tu reino, Señor, tu reino.
EL SENOR ES MI FUERZA
El Señor es mi fuerza, mi roca y salvación. ´ (2)
Tú me guías por sendas de justicia,
me ensenas la verdad.
Tú me das el valor para la lucha,
sin miedo avanzare. ´
Iluminas las sombras de mi vida,
al mundo das la luz.
Aunque pase por valles de tinieblas
yo nunca temeré.
Yo confío el destino de mi vida
al Dios de mi salud.
A los pobres ensenas el camino,
su escudo eres Tú. ´
El Señor es la fuerza de su pueblo,
su gran libertador.
Tú le haces vivir en confianza ´
seguro en tu poder.
TUYO
SOY
Yo
no soy nada y del polvo nací
pero
Tú me amas ´y moriste por mí.
Ante
la cruz solo puedo exclamar, ´
tuyo
soy, tuyo soy.
Toma
mis manos, te pido
toma
mis labios, te amo,
toma
mi vida, oh Padre,
tuyo
soy, tuyo soy.
Cuando
de rodillas te miro Jesús,
veo
tu grandeza y mi pequeñez.
Que
puedo darte yo, solo mi ser,
tuyo
soy, tuyo soy.
UN
MANDAMIENTO NUEVO
Un
mandamiento nuevo nos dio el Señor.
que
nos amaramos todos ´como Él nos amó. (2)
La
señal de los cristianos
es
amarse como hermanos.
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