¡ ¡ JESÚS DIJO: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá (Jn 11,25)! Blog de Hna Soledad Ortiz Trebejo: ¡ALELUYA! Cristo vive en nuestros corazones para siempre.

domingo, 31 de marzo de 2013

¡ALELUYA! Cristo vive en nuestros corazones para siempre.


Santo evangelio según San Jn (20,1-9)
 
El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.  Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

                                                                                                                          
  REFLEXIÓN:
La semana Santa tiene su razón de ser en cumbre de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo como nos lo presentan en el evangelio de hoy. 

María Magdalena es movida por su corazón, por ese amor que le tiene a Jesús. Por eso no podía esperar y aguardar hasta la llegada del nuevo día. Fue al sepulcro cuando aún estaba oscuro. Vio la losa quitada del sepulcro,  vacío, y corrió a anunciar a los apóstoles a Simón Pedro y al otro discípulo Juan. Ellos fueron, vieron y creyeron. Interesante que junto a María Magdalena son las mujeres quienes son las primeras evangelizadoras.
Hoy sea para todos los cristianos un inicio de  una vida renovada, como Cristo pasemos de la muerte a la vida de todo aquello que no nos dejan vivir en plenitud. Muchas veces nos tocará ser crucificados, víctimas, burlados, menospreciados, pero sabremos ser pacientes y perseverantes hasta el final, porque la última palabra no tiene la muerte sino la vida.  Existen muchos rostros sufrientes en nuestro mundo por diversas causas y circunstancias de la vida como por ejemplos algunos de nuestros campesinos, los pobres, las mujeres, los enfermos, los que han perdido el sentido de la vida, los ancianos, los encarcelados, los que han perdido a sus seres queridos, los abandonados etc y podemos seguir aun nombrando mucho más. Pero ccualquier sufrimiento que sea con Cristo adquiere sentido con la Resurrección, pues podemos estar seguros de que después de una corta vida en la tierra, si hemos sido fieles, llegaremos a una vida nueva y eterna, en la que estaremos gozando con Dios para siempre.

Actualmente los discípulos de Jesús  mujeres o varones estamos llamados a ser testigos de la resurrección de Jesús. Testigo con nuestra coherencia de vida, de alegría, esperanza, paz, amor, fe y constancia hasta el final por una causa justa. Ahora somos nosotros los que en el siglo XXI tenemos que correr a  anunciar a Cristo al mundo, a nuestra familia, a nuestros amigos, a la sociedad etc. Los cristianos no sólo debemos ser buenas personas, sino además testigos de la resurrección de Cristo, con nuestra con nuestra coherencia de vida.

 

 

 

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