¡ ¡ JESÚS DIJO: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá (Jn 11,25)! Blog de Hna Soledad Ortiz Trebejo: IV domingo de curesma_el padre misericordioso

domingo, 10 de marzo de 2013

IV domingo de curesma_el padre misericordioso


DEL EVANGELIO DE   (LC 15,1-3. 11-32).
 

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publícanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: Ése acoge a los pecadores y come con ellos. Jesús les dijo esta parábola:

"Un hombre tenía dos hijos; el menos de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte que me toca de la fortuna. El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.

Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco Ilamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros."

Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco Ilamarme hijo tuyo. Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado. Y empezaron el banquete.

Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y Ilamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Este le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." El se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y el replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.

El padre le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."

Palabra del Señor

 

REFLEXIÓN:

“Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré:
Padre, he pecado contra el cielo y contra ti”.

! Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido!
 

Nos encontramos en el cuarto domingo de cuaresma y el Señor nos sigue mostrando su misericordia infinita para todos nosotros  a través de la imagen del hijo pródigo o mejor dicho a través de la parábola del  padre bueno y misericordioso. Esta parábola es muy rica en su mensaje que la podemos reflexionar y aplicar a nuestras vidas de muchas maneras de acuerdo a nuestra realidad unos se identificarán con el padre, algunos con el hijo menor y otros con el hijo mayor.

Conozcamos a los diferentes personajes:

1.      El Padre misericordioso: Es el que espera con ansias a su hijo que se ha ido de casa. Anhela el regreso de su hijo y cundo lo ve corre a  abrazarle y celebra el regreso de su hijo. Lo acoge con amor y cariño no le reprocha. Le comprende sus faltas y lo acoge tal como es.

·         Tiene compasión

·         Corre a dar la bienvenida a su hijo

·         Lo abrazó y lo besó a su hijo perdido.

·         Ordenó matar el becerro más gordo para celebrar su regreso.

·         Pidió sacar el mejor vestido.

·         Mandó poner un anillo en su mano y calzados en sus pies.

·         Su trato es tierno con ambos hijos.


2.      El hijo Menor: Todos somos el hijo pródigo. A veces reclamamos independencia, autonomía y libertad. Y se nos olvida quien es el Padre y cuanto nos ama, que de él lo hemos recibido todo. Y cuando nos apartados de Dios sentimos un gran vacío interior que solo lo llenaremos volviendo a Él nuestro Padres Dios fuente de todo amor, de perdón y de misericordia. Nuestra actitud frente al pecado y el alejamiento de Dios tiene que ser como de este hijo arrepentirnos y decir: “Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti”. Ser valientes para pedir perdón y regresar a la casa del Padre que siempre nos espera sin cansarse.

·         Deseaba estar libre de restricciones familiares

·         Deseaba tener la herencia de su padre "ahora".

·         Quería ser independiente.

·         Pasó hambre y calamidades fuera de su padre.

·         Confesó rápidamente su pecado, y su indignidad para ser llamado un hijo.

·         Fue humilde para reconocer sus faltas y pedir perdón.

 

3.      El hijo mayor: A veces somos el hermano mayor que no sabemos apreciar la bondad de nuestro Padre. Vivimos con nuestro padre obedeciéndole en todo por miedo, pero nuestro corazón está muy lejos de Él, porque a veces no aceptamos el pecado de nuestros hermanos y queremos ser los únicos y el centro de atención. ¿Qué podemos hacer ante un hermano pródigo? S.S. Benedicto XVI: "Cristo invita a responder al mal ante todo con un serio examen de conciencia y con el compromiso de purificar la propia vida”. Aprendamos de Jesús de nuestro hermano mayor que dio su vida para que podamos volver a la casa del Padre. ¿cuán dispuestos estamos para ayudar al hermano que nos ha fallado, estamos dispuestos a acogerlo nuevamente en casa? Abramos nuestros corazones a la gente que comete errores por las circunstancias de la vida, no las juzguemos ni condenemos.

·         Rechaza por celos y envidia a su hermano.

·         Se enojó y se negó entrar a la casa de su padre.

·         Se queja de servirle tantos años.

·         Se resiente y le reclama de todo a  su padre.

·         Y finalmente pudo más su orgullo que no pudo entrar a celebrar con su padre y su hermano.

 

 

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