¡ ¡ JESÚS DIJO: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá (Jn 11,25)! Blog de Hna Soledad Ortiz Trebejo: “El que no tenga pecado que tire la primera piedra"

domingo, 17 de marzo de 2013

“El que no tenga pecado que tire la primera piedra"


Del Evangelio según san Juan 8, 1-11


En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a Él. Entonces se sentó y se puso a enseñarles. Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio y le dicen: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?» Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acusarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra. Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra». E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra. Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. Incorporándose Jesús le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?» Ella respondió: «Nadie, Señor». Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más».

REFLEXIÓN:

Hoy quinto domingo de cuaresma el Señor nos sigue enseñando su amor y misericordia infinita a través del “pasaje de la mujer adultera” que es perdonada y amada incondicionalmente por Jesús.
Los fariseos buscan acusar a Jesús para condenarlo le  presentan a una mujer sorprendida en adulterio. La respuesta de Jesús es clara ante la hipocresía de los fariseos. Jesús no se escandaliza ni pone el grito en el cielo porque "esta mujer ha sido sorprendida en flagrante delito de adulterio. Él no le condena, sino que le perdona y no sólo la perdona, sino que la comprende, la acoge, la defiende. Él calla. Se mantiene sereno. Finge no oír las acusaciones. Se inclina y escribe en la tierra como para hacerse el desentendido. Hace la vista gorda y parece no ver ningún mal, Perdona, Comprende las miserias humanas.
Jesús permanece en su postura humilde, discreta, como para no humillar ni poner a nadie en evidencia, a pesar de que los acusadores sí que lo hacen. Jesús deja que sean ellos mismos quienes se desenmascaren delante de Dios y de su propia conciencia. Jesús sabe responder a las acusaciones con estas palabras sabias: "El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra".
Lo más triste y penoso de estos fariseos es que, además de acusar a esta mujer, querían aprovechar esta ocasión para poder acusar y condenar a muerte al mismo Jesús, pero Él no cayó en sus trampas.
Jesús le dijo a la mujer: "Pues tampoco yo te condeno. Vete y en adelante no peques más". ¡Qué maravillosas palabras de Dios! Jesús era el único que, en justicia, podía condenarla, porque Él no tenía pecado. Y, sin embargo, su actitud es de inmensa piedad y compasión, de ternura y misericordia hacia esa pobre mujer: "Vete y no peques más". Todos somos pecadores y lo más triste y cruel es cuando nos empeñamos en ser tan duros con los que caen. 

Hoy como compromiso ojalá podamos decir en el interior del corazón las mismas palabras de Jesús: “Tampoco yo te condeno”

 

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