¡ ¡ JESÚS DIJO: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá (Jn 11,25)! Blog de Hna Soledad Ortiz Trebejo: Tercer domingo de cuaresma

domingo, 3 de marzo de 2013

Tercer domingo de cuaresma


EVANGELIO DE Lc 13,1-9
En aquel mismo momento llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo». Les dijo esta parábola: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?" Pero él le respondió: "Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas."»
 
REFLEXIÓN:

En este tercer domingo de Cuaresma, en el evangelio  Jesús nos invita a la penitencia y a la conversión, dicho de otro modo, al cambio de vida.
Jesús es muy claro con la pregunta que hace y nos hace hoy: ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás, porque acabaron así? La respuesta de Jesús es, ¡Pues no!". Ellos no murieron porque eran más pecadores que los demás.
La palabra de Dios nos enseña a cambiar nuestra manera de pensar, nuestras actitudes, nuestros comportamientos  frente a las situaciones de dolor.  Ante una pérdida de un ser querido, ante una enfermedad, ante un fracaso, ante el dolor de tener un familiar preso privado de sus libertad etc. En vez de pensar que es un castigo de Dios por sus pecados preguntémonos: ¿Qué haría yo si estuviera en su lugar…preso, enfermos, abandonado etc? nuestra manera de ver cambiaría y nos ahorraríamos de gastar nuestro tiempo en juzgar prejuiciosamente, porque aquellas personas que se encuentran en esa situación muchas veces son por las circunstancias de la vida.
Es una invitación que Jesús nos hace a ser misericordiosos, comprensivos, tolerantes y pacientes,  así como nos lo narra en la parábola del viñador. Cada uno sabrá cómo esta exigencia de cambio se le presenta. Ninguno queda excluido. Con esta parábola del viñador Jesús nos consuela.  Él mismo, pide al dueño de la viña, su Padre, que espere un año más. Y entretanto, Él hará todo lo posible e incluso lo imposible, muriendo por nosotros, para que la viña dé fruto.
El mensaje del Cuaresma es una oportunidad para mirarnos al interior y desde allí cambiar nuestra vida.
Dios nos da oportunidades para cambiar, y depende de este cambio,  que obtengamos  los buenos frutos que Dios espera de cada uno de nosotros. Entonces herman@s removamos la tierra de nuestra vida y abonémosla con el abono de la fe, de la misericordia, de la alegría, de la esperanza, de la paciencia y de la constancia.

 ¡El cambio está en nuestras manos!

 

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